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jueves, 29 de diciembre de 2011

Cerrando el año...


Esta entrada es diferente, es la primera que realizo a modo personal. Es para mí una forma de cerrar mi año... un año agitado... lleno de metas, alegrías, proyectos, sacrificios, pero por sobre todo... mucha vida.
Y es que fue un año distinto este 2011... Después de 7 años de haber tenido a nuestro primer retoño, nos encontramos con que este año seríamos 4 en vez de 3. Y la noticia nos llenó de felicidad, pero también de miedos. Nuestro primer hijo, nació prematuro, con muchas complicaciones a la hora del parto, y aún con todos los pronósticos en su contra, nuestro campeón puso "polenta" y decidió salir adelante. Le diagnosticaron Agenesia de cuerpo calloso y en los años subsiguientes artrogriposis. Su pronóstico era malo, afectado aún más por la falta de oxígeno a su nacimiento. No lo voy a negar, fueron años duros, sobre todos los primeros, pero logramos salir a flote. Tardamos mucho en decidir encargar otro bebé... hicimos estudios genéticos, consultas y mil consultas más. Nada daba el indicio de que se volvería a repetir la historia. Pasó el tiempo, y cuando menos lo esperábamos, entre traqueteo y traqueteo, llegó. Y si bien nos pronosticaron que no había posibilidad, cuando cursaba el tercer mes de embarazo, nos topamos con la noticia de que nuestro bebé venía con algunas complicaciones como el hermano... y así fue. En junio nació nuestro segundo tesoro. Sin embargo tuvo la ventaja de ser un bebé a término y sin complicaciones en su nacimiento, pero las patologías eran las mismas.
Durante el embarazo crei que moría de dolor, tenía terror de no poder con ambos, de verlo sufrir como hemos visto sufrir al mayor, de no saber que hacer como mamá... y sin embargo, acá estamos, con dos pimpollos que me demuestran día a día lo valiente que son y cuantas ganas de vivir tienen.
Fue un año duro, pero lleno de corazones dispuestos a dar una mano siempre. "Las peores épocas son las mas propicias para la cosecha de los mejores corazones" dicen por ahí, y eso fue mi mayor aprendizaje este año. Tuvimos siempre corazones cerquita que nos hicieron más fácil el recorrido. Una palabra de aliento, un abrazo, el saber que están ahí para cualquier cosa... un año donde lo que más amo tomó otro valor, otra magnitud. Aprendí que los hijos son prestados, porque estuve a punto de perderlos; aprendí que las preocupaciones son las que me impiden disfrutar los días buenos de mis hijos; aprendí que haber dejado resentimientos y broncas a un lado me hizo más feliz; aprendí a dar segundas oportunidades, a reirme más de mi misma, a valorar cada segundo con mis amores, a decir mil veces en el día TE AMO y dar un beso; decidí proponerme a hacer de cada día el más feliz de la vida de mis familia. Aprendí también que lo mejor de la vida no se paga con dinero y que el mayor regalo está en la simplicidad de las cosas; a bailar y cantar más... Que los sacrificios son difíciles, pero la recompensa es hermosa. Aprendí que es mejor haber intentado y que las cosas hayan salido mal, que preguntarme de por vida: que hubiese pasado si… Que entre los mejores remedios para el alma existe: una buena sonrisa, una oreja muda, un baño de agua caliente, un abrazo largo, y mucha, mucha música. Que llorar no es de nenas y que hace bien, MUY BIEN, porque así dejamos escapar las penas para que no vuelvan.
Pero sin lugar a dudas, lo que más me costó, fue aprender a ACEPTAR LO INEVITABLE y vivir feliz a pesar de ello... No puedo cambiar el rumbo de las cosas (ni gastar energía en imaginar posibles desenlaces para historias que nunca existieron), pero si puedo proponerme hacer felices a las personas que tengo cerca, y hacerles saber que nada en la vida es fácil, pero que a pesar de todo, siempre vale la pena.
LES DESEO UN HERMOSO COMIENZO DE AÑO 2012, y con ello, toda la felicidad, la paz y el amor que me merecen. A disfrutarlo!!!!

martes, 13 de septiembre de 2011

RESILENCIA Y DISCAPACIDAD

La discapacidad implica una limitación , como estado secundario a un trastorno lesional o funcional. Pero siempre, las dificultades se definen, se sitúan, se concretan en la interacción individuo- medio.

El paradigma de la diferencia procura brindar los apoyos que las personas con limitaciones funcionales necesitan para tener las vidas que ellos quieran tener y puedan sostener. Una determinada patología puede durar toda la vida; la discapacidad no tiene porqué durar tanto.

El enfoque tradicional, se traducía en una percepción del individuo a partir del déficit, olvidando el resto de rasgos que componen su personalidad Cualquier déficit debe percibirse como un rasgo más de la personalidad del individuo que la padece.

La intervención se orienta a desarrollar competencia personal que, se entiende, como un conjunto de capacidades relacionadas con la formación para el trabajo y con la autorregulación de actividades que conlleva. En otras palabras, un potencial para dirigir las tareas, las interacciones con el ambiente y las características personales que se requieren para la conducta eficiente.

Se debe fomentar aquellas actitudes relacionadas con reconocer las otras capacidades que la persona tiene, en vez de detenerse en todo aquello que no puede hacer hablamos de resiliencia la “capacidad de una persona o de un sistema social de vivir bien y desarrollarse positivamente a pesar de las condiciones de vida difíciles, y esto de manera socialmente aceptable” .

Pero la resiliencia “no es una cuestión individual, es el signo visible de un tejido de relaciones y experiencias que enseñan a la gente dominio, arte de vencer obstáculos, amor, coraje, moral y esperanza” . Pero no se trata sólo de aguantar la adversidad; con aquello que era una circunstancia adversa, el resiliente hace algo que lo lleva hacia adelante en la vida.

Todo niño tiene el potencial de desarrollar y mostrar su resiliencia. Todo niño cuenta con ciertos recursos que lo pueden ayudar a sobrellevar la adversidad. Nuestra tarea esta en descubrir en todas las señales de resiliencia y los recursos que poseen, por mas débiles que aparezcan.
La investigación nos ha ido esclareciendo el hecho de que no es una sumatoria de aspectos personales, biológicos y de origen social lo que determina el que una persona se denomine resiliente o no. Se trata más bien de ver al ser humano "en resiliencia", como la persona que entra en una dinámica en la que recursos personales y sociales se manifiestan interactuando de tal manera que constituyen una amalgama de posibilidades que producen respuestas asertivas y satisfactorias que permiten no solo la solución de conflictos, sino también el desarrollo y potenciación de otras posibilidades en las que se incluye como aspecto fundamental, la comunicación interpersonal, la interacción e intercambio de recursos (capacidades, habilidades, valores, convicciones, significados) que constituyen a su vez, el bagaje de conocimientos prácticos con que la personas y comunidades de éxito enfrentan su realidad.

Valga destacar el hecho de que no se puede hablar de una secuencia lineal causa-efecto lo que va a determinar el éxito, sino una "esfera" de recursos construida de tal manera que aspectos individuales y sociales no pueden ser vistos separadamente como si fueran ingredientes, ya que en la misma dinámica en que operan, pierden su identidad como tales para formar parte de un todo en el que la persona se integra al conjunto de posibilidades de un contexto."

La esfera de resiliencia es un todo con sus partes, pero éstas no adquieren sentido sino en función del todo, que es una amalgama de factores interactuantes

Indicadores para identificar a un niño resiliente:
Un niño resiliente muestra algunas o varias de estas características a pesar de su exposición a situaciones adversas.


Se valora a si mismo: Confía en sus capacidades y muestra iniciativa para emprender acciones o relaciones con otras personas porque se siente valioso, merecedor de atención. (Autoestima)

Tiene capacidad de disfrutar de sus experiencias: Es capaz de jugar. puede reír y gozar de emociones positivas. Tiene "Sentido del humor".

Se puede relacionar bien con las personas: Tiene amigos. Participa de actividades con ellos y con agrado. Puede que a veces pelee, pero es capaz de amigarse. Tiene en general, una buena relación con los adultos.

Es creativo: Tiene capacidad para usar su imaginación y transformar las cosas, innovando. La creatividad se ve muchas veces reflejada en el juego y en los dibujos.

Tiene curiosidad por conocer: En el caso de niños pequeños, la curiosidad se manifiesta a traves del interés por conocer el mundo, explorándolos. En niños más grandes, el interés se manifiesta por el aprendizaje. Le agrada aprender.

En relación a su comportamiento: Es capaz de llevar a cabo tareas que se esperan para su edad. Orienta su comportamiento positivamente.

Es un niño que tiene una salud física aceptable.

Promoción de las resiliencia

Promover la resiliencia es reconocer la fortaleza mas allá de la vulnerabilidad. Apunta a mejorar la calidad de vida de las personas a partir de sus propios significados, según ellos perciben y enfrentan al mundo.

Actitudes que posibilitan la promoción de la resiliencia:

Establecer una relación de persona a persona.

Descubrir en cada persona aspectos positivos. Confiar en la capacidad de la persona de ser mejor de lo que es actualmente.

Ser capaz de ponerse en el lugar del otro para comprender sus puntos de vista, sus actitudes y sus acciones.

La humillación, el ridículo, la desvalorización, la indiferencia afectan negativamente la imagen y la confianza que la persona tiene de si misma.

Predicar con el ejemplo, adoptando actitudes de respeto, solidaridad y comprensión.

Tener en cuenta las necesidades, dificultades y expectativas de cada persona son distintas.

Estimular el desarrollo de las capacidades de escuchar, de expresión verbal y no verbal y de comunicación en general.

Usar límites, comportamientos tranquilizadores y observaciones verbales para ayudar a la persona.

Desarrollar comportamientos consecuentes que transmitan valores y normas, incluyendo factores de resiliencia.

En los niños especiales:


Promover amor incondicional.

Expresar dicho amor verbal y físicamente de manera apropiada a la edad.

Elogiar los logros y comportamientos deseados.

Equilibrar las consecuencias o sanciones de errores con cariño y comprensión, asi el niño puede fallar sin sentir demasiada angustia, o miedo de la perdida de la aprobación del amor.
Instalarlo a que acepte la responsabilidad de sus comportamientos y, al mismo tiempo, promover su confianza y optimismo sobre los resultados deseados.

Apreciar a cada niño como persona a acompañarlo en sus dificultades y logros.

Favorecer la capacidad lúdica, la imaginación y la creatividad.

Permitir la expresión de sentimientos, emociones y sentido del humor.

Desarrollar las relaciones con otros a través de juegos libres, y en el establecimiento de normas y límites.

viernes, 5 de agosto de 2011

Encontrarle sentido al dolor


La llegada de un integrante con discapacidad a la familia es uno de los duelos más dolorosos y difíciles de resolver. A menudo el problema va acompañado de sentimientos de culpa, coraje, tristeza y desesperación. Por años los encargados de la rehabilitación y los padres han estado muy ocupados tratando de ayudar con terapias motrices o educativas, sin tomar en cuenta el dolor emocional que causa tener un familiar con necesidades especiales.
La mayoría nos sentimos infalibles y creemos que nunca vamos a sufrir un accidente que nos cambie la vida, ni estamos preparados para el duelo de tener un familiar discapacitado. Una vez que la realidad nos enfrenta, la desilusión es tan grande, que la mayoría no puede enfrentar el dolor y termina evadiéndose de la realidad, en lugar de darse la oportunidad de crecer.
Las personas que le han encontrado sentido al dolor, descubren sus capacidades para enfrentarlo y lo transforman en crecimiento espiritual. Es importante entender el proceso de duelo, ya que para aceptarlo es necesario conocer de qué se trata.
“No existe ninguna situación en la vida que carezca de auténtico sentido. El sufrimiento, la culpa y la muerte, pueden transformarse en algo positivo, en un servicio, a condición de que se salga al encuentro con la adecuada actitud y disposición”
Víctor E Frankl

La Etapas del Proceso de Duelo
Impacto, Negación, Coraje, Culpa, Miedo, Ansiedad y Depresión
Impacto.
Las personas de cara a la adversidad, básicamente están mejor o peor, nadie permanece de la misma manera.
Al enfrentar la discapacidad las emociones quedan embotadas, se presenta un estado de incredulidad, de shock. La sensación emocional es de tristeza, desesperanza, dolor moral que deja ver todo gris en la vida, con inseguridad de sí mismo y miedo al futuro. Efectos del estrés postraumático, un estado de confusión, desubicado en el tiempo, en espacio y aun en su persona. Todos los síntomas causados por la manifestación del proceso de duelo, que los muestra ansiosos, enojados, en negación, culpables, deprimidos o temerosos, es el dolor del alma o del espíritu.
Negación.
La negación es una fase del duelo como curso normal al tratar de manejar la pérdida, es un proceso en el que actúan las defensas inconscientes con respuestas variadas y absurdas consecuencia del trauma. Una especie de anestesia generalizada. Algunos se evaden, se encierran en sí mismos ¡Aquí no pasa nada! Otros en cambio se muestran agresivos sin tocar el tema. En contraste otros presentan un episodio maníaco en el que el estado de ánimo es elevado (eufórico) con aumento de las actividades placenteras, de la autoestima o grandiosidad, fuga de ideas y con disminución de la necesidad de dormir.
También se presenta “El Pensamiento Mágico” buscando curaciones milagrosas de charlatanes que pueden complicar la aceptación de la realidad. La Negación se apodera del tiempo que se necesita para despuntar en la lucha del impacto inicial y confrontar la ruptura de los sueños, tiempo preciso para encontrar los recursos necesarios en el manejo de la crisis.
Presentar una discapacidad es un golpe duro a la autoestima y a la confianza en sí mismo para lo que nadie esta preparado
Coraje.
Cuando se enfrenta una pérdida significativa, una intensa sensación de justicia es modificada ¿Por qué a mí? El coraje es el medio por el cual la persona redefine la imparcialidad y la justicia en niveles profundos de la aflicción.
El coraje, a diferencia de los otros estados del proceso de duelo, se dirige hacia alguien o hacia algo. ¿A quién o a qué se dirige el coraje? La respuesta es tan complicada que la mayoría trata de evitarla. El coraje puede desplazarse como mecanismo de defensa hacia otras personas: a los profesionales, al cónyuge, a los hermanos o a Dios reclamándole justicia.
Expresar el coraje es saludable, quita los obstáculos del camino para poner las cosas en su justo lugar, es una energía que prepara para la aceptación o la búsqueda de solución. La ira no expresada se convierte en resentimiento que daña severamente la salud, si se dirige hacia sí mismo causa depresión.

Culpa.
Una manera en que se manifiesta la culpa es con el convencimiento de que la discapacidad es un castigo moral por acciones o conductas de un pasado inapropiado. A través de creencias de que las cosas buenas le pasan a la gente buena y las malas a la gente mala, sienten culpa y vergüenza de merecer el castigo.
No es saludable cargar con sentimientos de culpa, porque con el tiempo se convierten en una deuda que causa intereses difíciles de pagar. Un mecanismo de defensa inconsciente llamado formación reactiva que se paga con sobreprotección.
La culpa es un fenómeno socio cultural que compartimos en el inconsciente colectivo, una forma de comportamiento que consume una gran cantidad de energía. Si se logra hacer sentir culpable a otro es fácil que admita responsabilidad por cualquier cosa y acepte sus demandas y normas.
Miedo.
El miedo es una respuesta natural y absolutamente sana frente a un peligro concreto. Se convierte en un problema cuando no podemos identificarlo y como consecuencia se convierte en miedo al miedo. El miedo condiciona, limita, restringe, distorsiona impide enfrentar los nuevos retos.
Cuando no se identifica causa ansiedad, posteriormente ataques de ansiedad, cuando se va incrementando se manifiestan ataques de pánico.
Entra por dos canales: por la percepción y por la imaginación. Es a partir de un estímulo que la imaginación hace una película con final trágico que pone en alerta el sistema de alarma: correr o pelear es la respuesta como instinto de sobrevivencia. Se vuelve patológico cuando la parálisis y la angustia aparecen y se pierde la posibilidad de acción.
El miedo de cara a la discapacidad se presenta de varias maneras: a no ser lo suficiente, a tener otro hijo con discapacidad, a como se va a enfrentar el mundo en el futuro, a… Krishnamurti afirmaba que el miedo es un invento del pensamiento.
Ansiedad.
La ansiedad es un comportamiento acelerado pero desorganizado con hiperactividad improductiva, sin coherencia, en el que se hacen muchas cosas pero sin consistencia, de tal manera que no resulta de ello ninguna empresa o proyecto cotidiano de mayor plazo razonablemente productivo. La persona se muestra acelerada pero su comportamiento no tiene un orden racional organizado.
Al presentarse la discapacidad se camina a través de cambios dramáticos, que afectan las prioridades, valores y creencias, además de alterar las rutinas diarias. Estos cambios requieren un gran manejo de energía. La ansiedad consume la energía que se necesita para llevar a cabo los cambios necesarios en los nuevos retos que se presentan.
La ansiedad no es en sí patológica y en cierta medida resulta inevitable. Sin embargo, participa directamente en producir desordenes psicosomáticos. La ansiedad normal cumple funciones útiles ya que incrementa la prontitud para la acción inmediata y le da sabor a la espera de algo placentero. La persona moderadamente ansiosa está preparada para vigilar, se muestra cauta para la toma de decisiones y bajo la influencia de una ansiedad intensa llevan acabo hechos superiores a sus fuerzas.
Las personas ansiosas son rechazadas, la consigna general es: ¡Cálmate, tranquilízate! Ante la imposibilidad de poder llevarlo a cabo, recurren a los fármacos, al alcohol, o se atrapan en cualquier tipo de trastorno obsesivo compulsivo como la comida, a gastar en exceso, la limpieza, en la tecnología o al exceso de trabajo como evasión al problema.
Si no se puede hacer nada en una situación que pone ansiosa a una persona, se sufrirá de tensión, de preocupación y con el tiempo se sentirá agotada. La tensión afecta la salud, aumenta la presión arterial, hiere el estómago, la piel, el corazón y toma a los nervios como rehenes. Se considera patológica cuando nada parece que la justifique, cuando se presentan fobias, o cuando interviene seriamente en la vida de la persona.

Depresión.
¿Debilidad o enfermedad?
La depresión es una señal de derrota interna, aparece como causa evidente de la pérdida. El deprimido deja de tener registro de los estímulos y vivencias de la emoción por lo que desaparece la necesidad de respuesta. El que padece depresión se siente mal por sentirse mal, siente vergüenza y trata de ocultarlo o reprimirlo, ya que algunos de los síntomas de la depresión son los sentimientos de culpa exagerados.
A la depresión que nace de una causa evidente se le llama Depresión reactiva-duelo, o Depresión exógena.
La mayoría de las personas en proceso de duelo pueden mejorar el estado de ánimo deprimido expresando los sentimientos con el consuelo de la familia, los amigos o de los grupos de apoyo. Sin embargo, cuando es persistente se pierde la capacidad de maniobra y cuando el dolor se vuelve intolerable se requiere ayuda profesional.
La depresión es un trastorno con síntomas específicos causado por un desequilibrio bioquímico en el sistema Límbico, una región del cerebro que controla las emociones como el temor, la ira y el hambre. Cualquier cambio químico que ocurra en el sistema Límbico causa abundantes síntomas afectivos, conductuales y mentales.
En la depresión se pierden la seguridad para la toma de decisiones; el deprimido no siente sensación y no siente sentimiento. Sin embargo también tiene su ganancia secundaria, se presenta como mecanismo de defensa inconsciente, se deja de tener registro del estímulo y vivencia de la emoción. En el deprimido desaparece la necesidad de respuesta y este mecanismo funciona como evitación de la situación terrible que se está viviendo.
Causas de Depresión.
Factores Predisponentes: Pérdidas tempranas en la vida, padres emocionalmente distantes, atmósfera hogareña constantemente agresiva, falta de apoyo en el crecimiento, abuso sexual o físico al menor, herencia.
Factores Recientes o actuales: Pérdidas interpersonales, pérdidas existenciales, pérdida de un sueño, conciencia de la propia mortalidad, eventos que disminuyen la autoestima, enfermedad física, estrés prolongado
Factores Biológicos: Efectos colaterales de los fármacos, alcoholismo y/o abuso de sustancias, enfermedad física, cambios hormonales, depresión endógena por mal funcionamiento bioquímico.
Síntomas.
Estado de ánimo persistentemente triste ansioso o de “vacío”, sensaciones de desesperanza o de pesimismo, sentimientos de culpa, de inutilidad, de incapacidad, pérdida de interés o placer (anhedonia) en actividades que se disfrutaban incluyendo el sexo. Aumento o pérdida de peso, disminución de energía, fatiga o decaimiento, inquietud, irritabilidad, dificultad en concentrarse y en la toma de decisiones, pensamientos sobre la muerte o el suicidio, síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento, como dolores de cabeza, desórdenes digestivos y dolor crónico.

Recomendaciones.
Los sentimientos necesitan la luz del sol, día tras día, hasta que el aire fresco haya eliminado la fría humedad.
• Mejorar la calidad de las relaciones familiares de los que experimentan el sufrimiento de la discapacidad, de tal manera que puedan generar recursos para enfrentar positivamente los retos de la sociedad actual concientes de la importancia de desarrollar las cualidades humanas a través de encontrarle sentido al dolor y transformarlo en crecimiento.
• Describir las fases del proceso de duelo al que nos enfrentamos ante cualquier pérdida.
• Apoyar a la familia en la gama de ajustes y cambios que provoca el recibir un diagnóstico de discapacidad en el seno familiar.
• Motivar a los profesionales de la salud a desarrollar actitudes más honestas y humanas, no sólo dedicadas a la rehabilitación sino a la promoción de una vida familiar más sana.
• Proporcionar a las familias Terapia grupal para la solución creativa de problemas.
• Proporcionar a los afectados discapacitados y sus familias terapias de salud Complementarias (Homeopatía, Acupuntura, Masaje Terapéutico, Quiropráctica, entre otras)
• Proporcionar cursos de conocimiento sobre el proceso de duelo dirigidos a las personas involucradas en la discapacidad y a los encargados de elaborar las políticas correspondientes.
• Sensibilizar a los ciudadanos de la necesidad de incorporarse ante una realidad social a las personas que padecen una discapacidad física o mental
• Fomentar el Espíritu de servicio

Fuente: http://www.depsicoterapias.com

Familia y discapacidad

La familia no es sólo la reunión de quienes tienen vínculos de sangre en común o comparten códigos genéticos, ni se agota en la definiición de grupo social primario o de célula fundamental de la sociedad, sin la cual ni el Estado ni la Nación son posibles. Hoy se tiende a definir a la familia según el número de sus integrantes o según la forma en que está estructurada; por ejemplo, según sean dos las personas que estén al frente del grupo -como en la concepción tradicional- o según la responsabilidad recaiga sobre un hombre solo o una mujer sola. Sin olvidar la situación que se plantea cuando ha habido que saltear una generación y la familia está presidida por los abuelos, ante la ausencia de los padres.
Nacida del matrimonio -como lo determina la realidad natural- o constituída sobre la base de otros vínculos de sangre o de los nobles lazos creados por la adopción, la familia continúa siendo, universalmente, la institución capacitada para contener afectivamente al ser humano y contribuir a su formación y a su desarrollo emocional.
La humanidad sigue visualizando a la familia -con razón- como la mejor escuela de educación y de afecto, el primer lugar donde se enseña a querer, el ámbito en el que se viven las primeras experiencias de amor. Por cierto, esto no significa alentar una concepción puramente idílica: la sustancia de los vínculos familiares reposa muchas veces sobre el dolor, la injusticia, el sufrimiento o la discriminación. Pero eso forma parte de aspectos ineludibles de la condición humana, en la que conviven las glorias y las miserias.
La llegada a una familia de un hijo que padece una discapacidad constituye generalmente un golpe duro para la autoestima de los padres, que aspiran -con razón- a ser comunicadores de la vida y a que ésta sea lo más cercana posible a la perfección, anhelo que a veces bordea el narcisismo. Es un golpe duro también para los demás hijos, que afrontan con desconcierto y desconocimiento el advenimiento al hogar de un niño que en principio se presenta como diferente.
No es fácil aceptar la incorporación al grupo familiar de quien ha venido a causar el dolor y el llanto iniciales de los padres. El temor a lo desconocido y la inseguridad frente a la reacción que habrá de experimentar la sociedad ante un nuevo miembro con distintas capacidades actúan como condicionantes negativos a cuya influencia resulta difícil sustraerse. El apoyo de las instituciones que conocen el problema y de los matrimonios u hogares que han pasado por experiencias similares puede ofrecer una contribución decisiva para que la difícil experiencia del advenimiento de la discapacidad a una familia sea vivida y aceptada con normalidad.
Se han hecho enormes progresos en los últimos años en el camino hacia la aceptación y la integración plena del ser humano diferente, tanto en la familia como en la sociedad. Pero lo que aún no se ha difundido suficientemente es el poder transformador del sentimiento que se genera en el seno de la familia a partir del extraordinario hecho moral de la aceptación. La discapacidad tiene un efecto mejorador y docente dentro de la escuela de afectos que es la familia.
Es indudable que no todas las discapacidades son iguales, pero todas tienen un denominador común: obligan a los restantes miembros de la familia a ser mejores en el plano de la moral y del afecto, a enfrentar el desafío de ser personas completas; es decir, a movilizar e integrar todas sus potencias espirituales. Tanto el chico como el adulto se enriquecen al tomar contacto con el mensaje que expresa la verdad oculta en la diferencia.
Cuando un ser afectado por discapacidades descubre que es aceptado por su familia, no sólo evoluciona favorablemente, cualquiera que sea su disminución, sino que ayuda a quienes lo ayudaron a descubrir sus propias riquezas interiores. En efecto, los miembros de un grupo familiar que se vuelcan en apoyo del más débil se ayudan en realidad a sí mismos, pues descubren y potencian su propia capacidad de amar.

"Amar a alguien es por supuesto, hacer cosas por él, pero sobre todo es estar presente para revelarle su belleza y su valor, y ayudarle a tener confianza en si mismo", ha escrito Jean Vanier en su reveladora obra "Amar hasta el extremo". La experiencia de vivir junto a un hermano con discapacidades y de advertir el enorme esfuerzo que le demanda la comunicación con el mundo externo configura un valioso aprendizaje moral. ¿Qué decir del proceso interior de los padres que comparten paso a paso los progresos del hijo diferente y viven como propios cada uno de sus pequeños triunfos?
No hay ninguna duda de que la familia se revoluciona cuando la visita la discapacidad, sea por nacimiento o por adopción. Pero esa revolución no es como podría pensarse la del rechazo eventual o la del temor, sino la del fortalecimiento de la familia toda, que aprende nuevas formas de espiritualidad y termina por agradecer el regalo recibido.
Reflexionar sobre estas dimensiones del amor y buscar nuevos caminos para que las personas diferentes sean aceptadas e integradas plenamente en los distintos ámbitos de la comunidad es un deber que el cuerpo social no puede ni debe eludir. Es necesario fortalecer las instituciones capaces de trabajar positivamente en esa dirección y promover actitudes superadoras de antiguos prejuicios, a fin de que se extienda en la sociedad el reconocimiento de que la diferencia no debe ser vista como un baldón sino como un desafío y, en muchos casos, como una escondida riqueza.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar